Es febrero y, aparte de frío, nubes y borrascas, es el mes de ser transgresores; llega el Carnaval. Se trata de una fiesta única; tú pasas a ser la literatura. Tú, con todo aquello que expreses.

Estos días señalados en el calendario son la oportunidad que tienes porque, enmascarado con la sátira, puedas transmitir las ideas que durante el resto de año se presentan como series. Es el momento de ser escandaloso, que los despropósitos se apoderen de tú y vejes aquello que se presenta como una autoridad.

Y recuerda, tenso tantas formas de expresarte cómo quieras. La cultura popular ha encontrado las formas más provocadoras para desahogarse: Las bandas, los discursos, las chirigotas, los desfiles, y un largo etcétera que se acaba hasta donde llegue tu imaginación. Los límites de la imaginación y la creación los poses tú, la literatura la creas tú.

Así pues, el Carnaval tú pasas a ser literatura. Es tu momento a crear, rimar, criticar o cantar;  disfrazate y ridiculiza, también es literatura, visual. Ellos próximos 21-25 de febrero no dejes a nadie de pie. Deja patente tus puntos de vista de las cosas “serías” con color y sin vergüenza. Sé Carnaval, sé literatura.

CONSUMIR LECTURA

Si prefieres mantenerte en la actividad más convencional de la literatura. Por este carnaval te proponemos una serie de obras clásicas relacionados con la fiesta y así la vivas a través de la lectura:

El Carnaval”, Gustavo Adolfo Bécquer.
Todo lo año se Carnaval”, de Mariano José de Larra.
Canción de Carnaval”, de Rubén Darío.