Y como las leyendas son leyendas y pueden tener muchas versiones, en este caso, la historia no trata de una princesa, sino de una joven solidaria y valiente, un dragón muy divertido pero, sobre todo, un caballero muy diferente...
Se dará una importancia especial al significado de la rosa y del libro, jugando mágicamente con estos elementos y cambiando los roles de la antigua tradición. Regalando rosas a los niños y libros a las niñas, se crearán alternativas a la tradición donde los hombres reciben libros y las mujeres rosas. Mandarina hará reflexionar a los niños explicando que, antiguamente, ¡las mujeres no podían ni leer ni estudiar, y mucho menos ser escritoras! Pero, por suerte, las cosas han cambiado y ¡ya hay niñas escritoras entre el público asistente!
Como sorpresa, aparecerá el tataranieto del dragón de la historia; este personaje cobra vida a través de un títere animado para hacer un gag cómico con Mandarina, dejando a los niños y niñas el recuerdo de una sesión divertida en un contexto donde todos son invitados a disfrutar y aprender.